Dolor y humor negro frente al mar

Es realmente difícil ver una película dramática en que el drama sea contado de forma tan sutil, narrado con cotidianeidad y sin efectismos recurrentes, y donde los sentimientos no sean una explosión incontrolada que contagian el llanto. El dolor puede ser mayor cuando se intuye pero no se ve, cuando lo descubres bajo las capas y capas de otras emociones, y entonces te deja helado. Cuando el dolor acompanyan a los personajes de modo casi imperceptible, como una sombra…

Esta es la grandeza de Manchester frente al mar, con una historia sencilla y corriente, más propia del cine europeo que el estadounidense al uso; una historia como la de muchos, pero con la que el espectador se va dando cuenta que es más de lo que aparenta, aunque la vida sigue inmutable a ello.

Y lo va descubriendo con un Casey Affleck espectacular, contenido en su drama personal, torturado pero no como un rebelde con causa; sin ser una histrionica caricatura del dolor, una reina del drama. Sólo un ser humano con sus luces, sus sombras….

Manchester frente al mar huye de todo lo que podría haber sido a manos de otros, y aunque quizás es algo excesiva en metraje, me dejó en silencio conmigo misma. Porque hay veces que a una no le salen las palabras, porque lo que cuentan, y sobretodo como lo cuentan, te deja helado.  Por suerte, es también un film de contrapuntos, de ternura y dulzura en ciertos personajes, de humor negro, y de esos paisajes helados y frondosos de esta población pesquera próxima a Boston, de su luz y sus cielos azules, y del amor por el mar.

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Acerca de Lux Lisbon

Desde pequeña fui una hormiguita del coleccionar Fotogramas y películas. Recortar y clasificar por actores, actrices, directores...y grabar películas. Llegué a superar las 600 cintas de VHS con lo que, grabando dos películas por cinta sin cortes publicitarios, debí contar con un patrimonio de unos 1200 films, que ahora van llenándose de polvo en un rincón. Pero que cifra más alta me pareció esa! Y cuánto cine miré y remiré. Luego, con la edad, por fin salí de mi cascarón de cintas, archivadores y maratones cinéfilas a través de las que soñaba y viajaba a otras partes del mundo. Pero por fin, llegaba el momento de ver mundo, el mundo de verdad. Qué gozo y placer fue ver de primera mano aquello que me parecía tan conocido, tan familiar. Y te das cuenta que cuando creces, la vida da vueltas y tu en ella empiezas a vivir lo que antes sólo habías soñado, imaginado y vivido en la gran pantalla o en una pequeña tele de tubo. Empiezas a cruzar charcos, probar continentes, conocer los días y las noches de las grandes capitales, de las míticas rutas, de la Historia del mundo. Y sigues viendo cine, y sigues soñando con él. Y sigues viajando. Y siempre quieres más y más y más....Pero, por suerte, esto sólo acaba de empezar. Esto es sólo el principio de mi viaje......
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