Radiante luz de Barcelona

He cambiado de trabajo. No sólo no tengo tiempo para escribir, para ver cine, para buscar y rebuscar entre los entresijos del mundo, sino que además, voy en metro. Algo obvio viviendo en una gran ciudad, pero no lo suficiente cuando antes llegaba a mis quehaceres laborales con una larga caminata. Ahora me es imposible. Bajo al andén del metro, repleto de gente, y busco el vagón más vacío al que adentrarme. Normalmente en mi parada ni se abren las puertas al estar los vagones a reventar, así que entro apretujando, casi pidiendo perdón como una mirada de perro de dibujos animados.

Lo curioso es que casi un mes después de hacer esta rutina en metro revisioné el film español Los últimos días (Álex y David Pastor, 2013), que transcurre en una Barcelona postapocalíptica. No es que haya pasado ninguna catástrofe de fuera, sino que la catástrofe es interior: la gente muere al salir al exterior, como una agorafobia mortal.

El arranque, lleno de tensión y interés, pasa a deshincharse como un sufflé sin consistencia, aunque a veces entretenido, para dar paso a momentos sin sentido (leáse oso absurdamente ubicado, leáse una calle en medio del paseo Lluís Companys, en Arc de Triomf, atravesado por un ciervo).

Aunque me quedo con la luz, esta luz blanca e intensa que tiene Barcelona. He estado en África y la luz es amarillenta, pero en Barcelona, de otoño a mayo la luz es blanca…incluso durante el dia en verano. Blanca e intensa. Radiante. Maravillosa. Para respirala hondo, bien adentro.

Eso y esa rutina del protagonista, que como yo toma cada mañana el metro (la estación de metro y el metro en si es como un corazón latente en el film, sus estaciones, sus vías, sus escaleras) para ir y venir del trabajo, fue lo que me quedó del film…debe ser que ahora vivo, después de mucho tiempo, la ciudad de otro modo.

Y luego, el renacer, la adaptación de la especie en las futuras generaciones. Un concepto darwiniano soprendente como giro del film.

 

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Acerca de Lux Lisbon

Desde pequeña fui una hormiguita del coleccionar Fotogramas y películas. Recortar y clasificar por actores, actrices, directores...y grabar películas. Llegué a superar las 600 cintas de VHS con lo que, grabando dos películas por cinta sin cortes publicitarios, debí contar con un patrimonio de unos 1200 films, que ahora van llenándose de polvo en un rincón. Pero que cifra más alta me pareció esa! Y cuánto cine miré y remiré. Luego, con la edad, por fin salí de mi cascarón de cintas, archivadores y maratones cinéfilas a través de las que soñaba y viajaba a otras partes del mundo. Pero por fin, llegaba el momento de ver mundo, el mundo de verdad. Qué gozo y placer fue ver de primera mano aquello que me parecía tan conocido, tan familiar. Y te das cuenta que cuando creces, la vida da vueltas y tu en ella empiezas a vivir lo que antes sólo habías soñado, imaginado y vivido en la gran pantalla o en una pequeña tele de tubo. Empiezas a cruzar charcos, probar continentes, conocer los días y las noches de las grandes capitales, de las míticas rutas, de la Historia del mundo. Y sigues viendo cine, y sigues soñando con él. Y sigues viajando. Y siempre quieres más y más y más....Pero, por suerte, esto sólo acaba de empezar. Esto es sólo el principio de mi viaje......
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3 respuestas a Radiante luz de Barcelona

  1. jehane3 dijo:

    Bienvenida al mundo laboral desquiciado por horarios y desplazamientos. Lo sufro desde hace….ya ni me acuerdo. Creo que estoy aparcando mi vida desde entonces y solo disfruto esos días escasos de vacaciones que me permiten perderme .
    Estoy ya tan cansada de esta tediosa rutina, de hacer un trabajo de subsistencia, que solo me gusta porque me permite viajar que cualquier día lo dejo todo y decido aprovechar y al fin vivir. Espero que tu trabajo te sea placentero y que te guste hacerlo. Con la edad he llegado a la conclusión de que un trabajo que no tiene una razón de ayuda a la sociedad no tiene ningún valor.
    En cuanto a la luz creo que si bien Barcelona la tiene y todo el Mediterráneo nunca he visto otra como la del Sahara cuando el cielo es azul furioso y el sol pega tan fuerte que te duelen los ojos. Y la noche cuando la luna, en algunas ocasiones , parece que llena todo el cielo y se produce a su alrededor un halo luminoso que parece rodearla y cubrir el cielo con un casco, nunca olvidaré esos momentos pues la noche se hace día y la luz plateada lo envuelve todo e incluso la sombra parece perderse.

    • Lux Lisbon dijo:

      Completamente de acuerdo….es la luz africana que lo ilumina todo distinto…estos cielos azules, esa luz radiante, tostada, las puestas de sol anaranjadas…Me ha encantado tu frase “pues la noche se hace día”…
      Mi nuevo trabajo me gusta, mucho más que el que hacía….pero no me deja tiempo para nada…como vés, ni para esto 😦 …aunque todo es cuestión de adaptarse y sacar tiempo paraa lo que te gusta…..ah, y detesto el metro…con lo feliz que soy cuando puedo ir andando a todos sitios!

  2. plAcido dijo:

    Jehane, Lux ,maravillosos vuestros cielos invitan a conocerlos.
    saludos

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