Prostitución y censura marroquí

El cineasta Nabil Ayouch, del que ya habíamos hablado anteriormente a raíz de Los caballos de Dios (2012), se ha “atrevido” ha denunciar la prostitución en Marrakech con un film crudo, duro y desnudo sobre la situación de muchas mujeres en el país, mercancía para árabes ricos de otros países de paso por el el reino: Much loved (Zin li fik, en árabe)

Y se ha liado un alboroto. El gobierno de Marruecos ha prohibido el pase de la cinta, a pesar de lo poco que desgraciadamente se suele ir al cine allí, por atentar contra los valores morales y  de la mujer marroquí. Y lo curioso es que el sentir del gobierno es compartido por buena parte, por no decir casi toda, de la sociedad marroquí, que apoya la censura a pesar de no haber visto el film: por ir contra el Islam, por dar una imagen negativa del país, por no respetar a la mujer. “La prostitución no es un problema sólo de Marruecos”, dicen. Y es cierto, es obvio, pero igual podríamos decir que esta justificación es sesgada y llena de intenciones. A modo de ejemplo: Te doy mis ojos (Icíar Bollaín) habla sobre el maltrato en España y a nadie se le ocurriría decir que es una vergüenza porque da la imagen que el hombre español, así, en general, es un maltratador, y que de maltratadores hay en todo el mundo, oye.

Por otro lado, hay muchos films sobre la prostitución en España que a nadie se le ocurriría prohibir (Nadie hablará de nosotras cuando hayamos muerto, Princesas ), aunque hubo una época que se prohibían (cuando había un dictador y la iglesia católica por medio). Porqué, al igual que éstos films, el film de Ayouch tiene mucho potencial y puede actuar como revulsivo. Y es que el cine es también un medio de denuncia que promueve la toma de conciencia y que los gobiernos hagan políticas más justas al respeto para mejorar la situación. Es el tema clásico del cine y su función social.

En este sentido, un film sobre la prostitución en Marrakech puede hacer que las cosas mejoren para estas mujeres que cobran 20 dirhams (2 euros) por polvo. Y es así. Y es más, quizás ayudaría a evitar la prostitución infantil. Porque en 2011 estaba en un Riad en Marrakech y vi un padre, un señor muy rico, con su hija. Estaban a mi lado en el salón, tomando un te. La niña estaba sentada en las rodillas del señor jugando con el móvil mientras el tío conversaba con un amigo. Pues resulta que,h ablando con unos amigos marroquíes con los que estaba, descubrí que no eran padre e hija, sino un hombre de negocios iraquí que estaba acompañado por una adolescente prostituta. Me escandelicé, y aún más cuando me dijeron que era algo habitual, que estas chicas estaban en la plaza y de más categoria en las discotecas de la zona rica. Así que, está claro que como más se esconda esta realidad más puede perjudicar a las únicas víctimas: estas niñas prostitutas.

Creo que los límites de la libertad de expresión deberían ser muy anchos, por no decir ilimitados, y las escenas, siempre que estén justificadas, no deberían ser censuradas. Porque tienen su fin. Porque el cine tiene su función y por muy desagradable que algo resulte a ojos de los espectadores (aún más teniendo en cuenta los lindares y límites de cada uno, pues moral o éticamente no me afecta algo a mi por igual que a alguien de Marruecos, Brazil, Rusia o Iran), también sabemos que una película o un documental tiene el poder de cambiar las cosas.

Pero el debate sobre la censura sigue en marcha y es infinito, con sus rincones, excepciones y escándalos. Sigue allí, presente, preparado para saltar en todo el mundo. En este sentido  me recuerda a la polémica desatada hace unos años sobre A Serbian film en la que un bebé sufría una violación; o como Monica Bellucci era violada durante minutos en Irreversible. Me sentí incapaz de visionar ninguna de las dos. De hecho, este tipo de escenas me molestan, me dan ganas de gritar a la pantalla “Va hombre va, ¿de que váis?”. Pero reconozco que si estas escenas ayudan a cambiar nuestro mundo a mejor, protegen a los niños de la pederastia y a las mujeres de la violación, por ejemplo, ya tienen todo el sentido de este mundo. Por no hablar de las cosas no se solucionan. Y evidentemente puede que a veces tenga que resultar repulsivo para que nos agite las conciencias. Así que censurar algo no sólo es una arma muy peligrosa, una arma usada para el control social, que además trata al ciudadano como un ser infantil incapaz de discernir, cuando ver o no ver algo, sino que no colabora en tomar conciencia de los problemas que nos atañe. Además de tener en cuenta que la decisión de ver o no ver algo debería ser una opción personal que sólo afecte al individuo.

NOTA: soy una de las personas que se levantó y se fue del cine con Shame (Steve McQueen, 2011). No sólo por aburrimiento sino porque hirió mi sensibilidad. Es un descenso molesto y angustioso a los infiernos, es un film sobre unas personas emocionalmente incapaces de amar, transtornadas, adictas al sexo….así que como ejercicio psicológico tiene mucho poder. ¿Se debería prohibir? ni mucho menos. A mi me repulsa, me molesta….pero curiosamente a dos de mis buenos amigos les encantó.  Lo dicho, algo personal

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Acerca de Lux Lisbon

Desde pequeña fui una hormiguita del coleccionar Fotogramas y películas. Recortar y clasificar por actores, actrices, directores...y grabar películas. Llegué a superar las 600 cintas de VHS con lo que, grabando dos películas por cinta sin cortes publicitarios, debí contar con un patrimonio de unos 1200 films, que ahora van llenándose de polvo en un rincón. Pero que cifra más alta me pareció esa! Y cuánto cine miré y remiré. Luego, con la edad, por fin salí de mi cascarón de cintas, archivadores y maratones cinéfilas a través de las que soñaba y viajaba a otras partes del mundo. Pero por fin, llegaba el momento de ver mundo, el mundo de verdad. Qué gozo y placer fue ver de primera mano aquello que me parecía tan conocido, tan familiar. Y te das cuenta que cuando creces, la vida da vueltas y tu en ella empiezas a vivir lo que antes sólo habías soñado, imaginado y vivido en la gran pantalla o en una pequeña tele de tubo. Empiezas a cruzar charcos, probar continentes, conocer los días y las noches de las grandes capitales, de las míticas rutas, de la Historia del mundo. Y sigues viendo cine, y sigues soñando con él. Y sigues viajando. Y siempre quieres más y más y más....Pero, por suerte, esto sólo acaba de empezar. Esto es sólo el principio de mi viaje......
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3 respuestas a Prostitución y censura marroquí

  1. Jehane dijo:

    A mi, que solo he visto extractos del film no me parece ni más, ni menos, que la realidad. A cualquiera que conozca de verdad Marruecos le parecerá eso, incluso la realidad puede superar a la ficción. Sobre todo lo que me impresiona más es que lo hayan prohibido, poniéndose una venda en los ojos. Todo se ha complicado más desde que el viernes pasado un imán de Salé lo condenó. La información corrió como la pólvora y hasta han creado una página web para censurar la película, y lo que es más terrible, para pedir la cabeza de la actriz principal y del director. Yo quiero suponer que el estado ha tenido miedo de lo que pueda ocurrir en las salas de cine en las que se proyecte, pero el estado está para defender la libertad de expresión….
    Para los radicales Ayouch es un objetivo perfecto, ya que es franco marroquí y de madre judía, quién da más!!
    La copia se va a distribuir a través de la red como se dice en Marruecos “comme des petits pains”, porque todos esos que la censuran ahora serán los primeros que la vean.
    A lo que comentas Lux sobre la prostitución que viste por tí misma, es muy difícil que en un riad, “normal” puedas ver ese tipo de cosas, en general se dan en casas o riads privados y no accesibles al público, sobre todo nunca en riad en los que van a estar extranjeros que son más controlados por las autoridades. En Marrakech concretamente hay varias “industrias” de ese tipo, acaudaladas familias que poseen villas en la Palmeraie u otro lugar y que se dedican a alquilar para fiestas sobre todo con hombres del Golfo. Algunas tienen el “negocio” disimulado tras fraudulentas agencias de alquiler para fiestas y otros. Tan escondido que a veces te encuentras con ello sin esperarlo. Conozco un caso que no desvelaré aquí, pero que es ejemplar en este tema. Dónde es fácil encontrar a las chicas con su madame, tal y como aparece en el film,es en restaurantes y discotecas. Ya conté como me encontré algo así en Casablanca, el otro polo de atracción.
    Todo esto viene también a sumarse a la arrestación de dos homosexuales esta semana que fueron denunciados por los vecinos y que la policía “atrapó en flagrante delito”, según la prensa, dentro del taller de uno de ellos. Asi que hasta el domicilio personal es objeto de vigilancia, cuando interesa. Casi se parecen ya a la policía iraní, “Gasht e Ershad”, la policía de la virtud.
    Impedir este lucrativo negocio de los hombres del Golfo es también reducir este turismo sexual creciente que les deja divisas y que ha hecho de Marruecos su coto de caza. Sobre todo cuando cada pocos meses hay que ir a mendigar al Golfo para poder seguir pagando.

    • Lux Lisbon dijo:

      Ahora entiendo los comentarios racistas sobre judios en las redes sociales hablando de Ayouch.

      Por otro lado, no daré tampoco nombres, pero el Riad era un Riad de la Medina bastante conocido, propiedad de un extranjero…y donde me negué a volver nunca más, a pesar de tener la costumbre porque nos hacían descuento. Quizás ahora está más controlado, entonces era en 2011. Por el tema de las discotecas un amigo europeo me contó una vivencia similar en las discotecas de Marrakech.

      Por otro lado, me parece a mi que con la prohibición pasa como cuando en pleno Franquismo la gente cruzaba a Francia para ver films prohibidos. La censura hace que más gente vea el film “prohibido”, incluso aquellos que en público lo critican.

      Me encanta que des tu visión de como se vive desde Marruecos, gracias!!!!!!

  2. Eva dijo:

    I com totes les pel·lícules prohibides, al Marroc la veurà tothom.

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