De Nueva Inglaterra al corazón

Esta mañana, un amigo que suele revisionar films de manera compulsiva (de cualquier época, obras maestras o no…), me ha llevado a recordar una de mis joyas favoritas dentro del séptimo arte, uno de los largometrajes que más me impresionaron (tenía sólo 8 años) y que me llegó directo al corazón: El Club de los Poetas Muertos (Peter Weir, 1989).

La literatura, y especialmente la poesía, nunca fue plasmada de forma tan apasionante como la percibimos en este film, gracias a John Keating, el profesor que todos querríamos haber tenido, libre, honesto, justo y entusiasta. No soy muy fan de Robin Williams, es más, suele cargarme, pero en el film de Peter Weir está sublime. Se sale.

El Club de los Poetas Muertos es un canto a la libertad de pensamiento, a favor de la creatividad y de aprender a reflexionar y pensar por uno mismo, al libre albedrío, a la enseñanza como proceso de mayéutica socrática, por encima del adoctrinamiento y huyendo de las educaciones grises y rígidas como las de la academia para chicos Welton, en la Nueva Inglaterra de 1959 en la que transcurre el film. Es, como se reza a lo largo del metraje, una defensa vital al Carpe Diem, al “vivir y aprovechar el momento”.

Para muchos de nosotros, el film nos hizo también descubrir a Walt Whitman, el poeta que dejó, no sólo las estrictas estructuras rítmicas y métricas de la poesía, sino que fue pionero en romper con la corriente puritana de la época. Whitman se atrevió a buscar, quizás inspirado por Novalis, quizás sirviendo de modelo al inconsciente joven de Into the Wild, un espacio solitario en los bosques para la introspección, para encontrarse con la naturaleza y con su verdadero ser.

Los chicos parafrasean a Whitman y crean una filosofía propia que da sentido a todo el film: “Fui a los bosques porque quería vivir a conciencia, Quería vivir a fondo y extraer todo el meollo a la vida. Dejar de lado todo lo que no fuera la vida para no descubrir, en el momento de la muerte, que no había vivido.”

Aquí os dejo algunas de las mejores escenas:

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Acerca de Lux Lisbon

Desde pequeña fui una hormiguita del coleccionar Fotogramas y películas. Recortar y clasificar por actores, actrices, directores...y grabar películas. Llegué a superar las 600 cintas de VHS con lo que, grabando dos películas por cinta sin cortes publicitarios, debí contar con un patrimonio de unos 1200 films, que ahora van llenándose de polvo en un rincón. Pero que cifra más alta me pareció esa! Y cuánto cine miré y remiré. Luego, con la edad, por fin salí de mi cascarón de cintas, archivadores y maratones cinéfilas a través de las que soñaba y viajaba a otras partes del mundo. Pero por fin, llegaba el momento de ver mundo, el mundo de verdad. Qué gozo y placer fue ver de primera mano aquello que me parecía tan conocido, tan familiar. Y te das cuenta que cuando creces, la vida da vueltas y tu en ella empiezas a vivir lo que antes sólo habías soñado, imaginado y vivido en la gran pantalla o en una pequeña tele de tubo. Empiezas a cruzar charcos, probar continentes, conocer los días y las noches de las grandes capitales, de las míticas rutas, de la Historia del mundo. Y sigues viendo cine, y sigues soñando con él. Y sigues viajando. Y siempre quieres más y más y más....Pero, por suerte, esto sólo acaba de empezar. Esto es sólo el principio de mi viaje......
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6 respuestas a De Nueva Inglaterra al corazón

  1. Bertika dijo:

    Lux,
    Como me ha gustado que sacaras esta película del baúl de mis recuerdos. Yo también la vi muy joven y me impactó, desde entonces he usado y me he abanderado del “Carpe Diem”. Has hecho también referencia a otra gran película, “Into the wild”, aunque esta segunda no me veo capaz de re-visionarla más, fue muy interesante verla, me llenó, pero no podré volverla a ver, me llenó también de pena.
    Un abrazo!

    • Lux Lisbon dijo:

      Hola Bertika!
      El film y la filosofia del Carpe Diem que está latente a lo largo del metraje es como una inyección de energía, te invita a vivir y hacerlo intensamente.

      Entiendo lo que te pasa con Into the wild, pues hay películas que, a pesar de haberte gustado, impactado o inspirado, duelen demasiado y volver a sentir como te desgarran por dentro no es algo que uno esté dispuesto a repetir. E Into the wild llena de pena como dices tu, es demasiado. A mi me ha pasado también con Amores Perros, Requiem por un sueño, Beautiful (con esa casi me voy del cine, es miseria y sufrimientos humanos elevado al cuadrado, y demasiado gratuito para mi gusto), e incluso Million Dollar Baby, aunque esta última me atreví a revisionarla hace poco porque tiene una delicadeza y un amor que no tienen las anteriores. Aunque volví a llorar a moco tendido, eso no me lo quitó nadie 🙂

      Un fuerte abrazo

      • Bertika dijo:

        Ah… Million Dollar Baby…. no me acordaba!!! Cierto, que hartón de llorar, por Dios! Pero también me atrevo a revisionarla, un dia de estos…
        Un abrazo!

      • Lux Lisbon dijo:

        Creo que vale la pena, por los matices, por unos personajes realmente adorables….por eso soy tan fan de Clint Eastwood, uno de los grandes directores contemporáneos. Creo que me gustan casi todas las películas que ha dirigido: Mystic River, Más allá de la vida, Medianoche en el jardín del bien y del mal, Un mundo perfecto, El jinete palido, el intercambio…..me encantan sus historias, como las cuenta, como trata temas polémicos…y me sorprende mucho saber que siempre se haya declarado un tío de derechas…no me cuadra con su discurso cinematográfico.

  2. bbecares dijo:

    Haces siempre unas estupendas reflexiones de todo lo que ves. Mira que esta peli nunca me llamó la atención (siempre la dan en la TV), pero ahora sí me apetece verla.
    Besitos preciosa

    • Lux Lisbon dijo:

      Gracias!!!!! 🙂
      Miratela, a mi me gustó mucho! tampoco lo hagas con grandes expectativas, pero si con ganas de disfrutar de nuevo de lo que es aprender y aprender con alguien con quien conectas y gozas, capaz de despertar en ti el interés, de gozar del aprendizaje en si.
      Siempre me acuerdo de un fin de semana en la casa de verano de una compañera del colegio. Quizás teníamos unos trece años. Estuvimos leyendo el libro de poesias que se hicieron a partir de la pel·lícula, y realmente despertó en nosotras el poder de la literatura…..tengo que `preguntarle si aún se acuerda de eso, para mi fue toda una revolución interior! Y que conste que a mi la poesia siempre me ha costado más que la narrativa 😛

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