El anochecer del amor….inevitable?

Antes del amanecer, Antes del atardecer y Antes del anochecer. Por fin el círculo se ha cerrado. Hace unas semanas estaba expectante por visionar el último episodio de Jesse y Céline, e incluso repasé las anteriores entregas para vivir de nuevo y más intensamente el desenlace de esta historia de amor, quizás la más real y palpable que he visto nunca en el cine.

Ahora tengo un sabor de boca muy extraño al haber terminado la última entrega. Las sensaciones que ha despertado en mi son bastante contradictorias y el nudito en mi estómago es difícil de expresar en palabras. Quizás una pizca de amargura, porque el desencanto resulta ya palpable, por la inexorable posibilidad que el amor cambie y resulte ser algo detestable y muy muy doloroso. La realidad como un cuchillo afilado en la garganta. El anochecer del romanticismo, el ocaso de una visión del amor que nos hemos forjado en Occidente. Así, creado y elaborado durante siglos. Culpa de los trovadores, de Dante, de Madame Bovary.

Aunque es lo que hay, vida vivida y al fin y al cabo cada uno decide qué está dispuesto a aguantar, sacrificar e incluso reprender a su pareja y como tomarse su futuro conjunto, a pesar de no ser lo que uno esperaba.

Ahora, al cerrar el círculo, me he dado cuenta que cada “Antes de…” representa una etapa de la vida en una pareja, pero también del ritmo vital de evolución en los seres humanos, de la percepción del amor en cada etapa de nuestras vidas, de nuestra propia historia.

En la primera película todo era dulzura, cándida inocencia, optimismo, goce de vivir, todo estaba por escribir, casi virgen delante de uno. Poetas de grandes reflexiones a punto de comerse el mundo. En la segunda, la sensualidad y el deseo de aquella espina clavada durante casi una década lo tornaba todo muy erótico, lleno de chispa, química y miradas penetrantes (recuerdo especialmente la mirada de Jesse y el balanceo excitado de sus piernas mientras sentado en un sofá observa a una ya treintañera Céline cantar una canción que ella misma a compuesto y que resulta muy elocuente) aunque también había ya alguna herida y reproches, por la frustración de una relación insatisfecha.

Y en esta tercera, no querría decir demasiado para no estropear el estremecimiento que creo puede ser general. El romanticismo se aparta un poco para dejar también espacio a la tristeza de aquello que se ha estropeado, marchitado por el paso del tiempo, por las renuncias, las insatisfacciones, el peso, como una losa, de los inevitables roles (a pesar de que, en el fondo, el individuo no cambia tanto sino que mantienes sus rasgos y quizás solamente acaba potenciándolos, como si de una caricatura de si mismo se tratara).

Pero, por encima de todo, prevalece la idea que no se puede vivir eternamente en un estado de enamoramiento, hedonismo y éxtasis con la pareja. Quizás nuestro gran problema es ser incapaces de aceptar eso y por eso sufrimos. Otra vez la culpa la deben tener los trovadores, Dante y el romanticismo, sin tener en cuenta los cuentos de hadas, los Hermanos Grimm o Hans Christensen. Por su culpa, quizás hemos olvidado que, como dirían los psicólogos y Punset, el amor debe acabar o transformarse, porque es necesario incluso en términos de felicidad y supervivencia ya que, o acabaríamos o locos o muertos.

Precisamente de eso va la historia que Céline cuenta durante una comida: relata un documental que vio sobre un ratón de laboratorio que apretando un botón conseguía tener un orgasmo. El ratón acabó como loco pulsando el botón, sin parar. Y murió porque dejó todo lo otro de lado, lo necesario para sobrevivir, superado por el goce y la felicidad del placer sin fin.

NOTA: este blog es de cine y viajes, aunque el peso de la historia es tan apasionante que me ha hecho dejar las ciudades de lado.

En estos films la historia se enmarca en ciudades distintas y también tienen protagonismos distintos. Viena goza de muchos escenarios, es un recorrido más amplio por la ciudad que el que sucede en los otros sitios, porque la historia dura casi toda una tarde y una noche entera hasta la mañana siguiente. Y si el primer film termina con un recorrido por los sitios donde ellos se han parado, ahora vacíos en esta madrugada de primavera, del mismo modo comienza la segunda entrega, con los lugares vacíos por los que luego la historia transcurrirá. Pero en Paris el film transcurre casi a tiempo real que la historia. No hay ningún corte temporal, sólo el recorrido del encuentro entre la pareja a lo largo una hora y media. Y finalmente Grecia, mediterráneamente bella. Finales de verano, la luz del sol brillante y luminosa, una casa de campo con huerto, olivos, un paseo por un campo de antiguas ruinas, una puesta de sol delante del mar. Todo es tan bello, pero también viejo, antiguo, con ruinas, con el peso de la historia, y una asfixiante habitación de hotel fría, aséptica y terriblemente incómoda.

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Acerca de Lux Lisbon

Desde pequeña fui una hormiguita del coleccionar Fotogramas y películas. Recortar y clasificar por actores, actrices, directores...y grabar películas. Llegué a superar las 600 cintas de VHS con lo que, grabando dos películas por cinta sin cortes publicitarios, debí contar con un patrimonio de unos 1200 films, que ahora van llenándose de polvo en un rincón. Pero que cifra más alta me pareció esa! Y cuánto cine miré y remiré. Luego, con la edad, por fin salí de mi cascarón de cintas, archivadores y maratones cinéfilas a través de las que soñaba y viajaba a otras partes del mundo. Pero por fin, llegaba el momento de ver mundo, el mundo de verdad. Qué gozo y placer fue ver de primera mano aquello que me parecía tan conocido, tan familiar. Y te das cuenta que cuando creces, la vida da vueltas y tu en ella empiezas a vivir lo que antes sólo habías soñado, imaginado y vivido en la gran pantalla o en una pequeña tele de tubo. Empiezas a cruzar charcos, probar continentes, conocer los días y las noches de las grandes capitales, de las míticas rutas, de la Historia del mundo. Y sigues viendo cine, y sigues soñando con él. Y sigues viajando. Y siempre quieres más y más y más....Pero, por suerte, esto sólo acaba de empezar. Esto es sólo el principio de mi viaje......
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2 respuestas a El anochecer del amor….inevitable?

  1. Anabel dijo:

    Que bien escrito este Post…felicitats!
    Me enganché en la primera, me recordó encuentros personales, viajes, Ethan Hawke me cautivó…todo en ella me fascinó. La segunda no la ví…no recuerdo porque.
    Me recomiendas ver ésta sin haber visto la segunda o no?

    • Lux Lisbon dijo:

      Hola Anabel! i tant! si si, te recomiendo la segunda….la primera es todo inocencia, tan candido, tan dulce…en la segunda hay fuerza, sensualidad…como se miran ellos, sus mariposas en el estómago traspasan la pantalla…y hay tanto que decir que se dice sólo en gestos….Yo haría lo que hice: ver una detrás de otra y verlo como un todo…es como lo que te enseñan de pequeña: las edades del hombre, infancia, madurez, vejez….salvando distancias, por supuesto, la trilogia tiene que ver con las fases del amor, pareja, etc…aunque lo dicho, me cuesta pensar en que el amor se diluya en o transforme en algo tan punzante y doloroso….no hablo más, míralas y a ver que opinas!
      Que tal el calor y el Ramadan en RAK?
      una abraçada!!!

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