Un alto en el camino

Hoy me he levantado “tocada”. Un poco más reflexiva de lo habitual. Con lo que hoy es de esos días en que te comparas y autoanalizas, que repasas que es lo que quieres y te sobra en la vida: es como si te encontraras en medio de un bullicio, quieto, sostenido en el tiempo, y con la cámara dando vueltas a tu alrededor. De fondo, suena, y todavía no se por qué (echémosle la culpa al cine, otra vez, y muy probablemente a Trainspotting), Lou Reed y su Perfect day.

Y es que con el paso del tiempo uno se da cuenta que no viaja tanto como le gustaría porque no se lanza, porque el miedo le paraliza. Y tiene excusas, tengo excusas, mil y unas, por supuesto. Pero supongo que son menos excusas, y más pánico y comodidad y conformismo. “Ná echá pal ante” que diríamos.

Por eso creo, en parte, que el cine sirve para mitigar las ansias de conocer mundo, porque es la forma fácil, porque es “el consuelo”. El cine te traslada a conocer y vivir aventuras, como la literatura, pero no es una forma real, no es la experiencia directa, sino que es vivir a través de otros, de una ficción perfectamente anclada para engancharte y consolarte. Como Madame Bovary, viviendo otras vidas como si fueran las propias, aunque sin su enfermiza, y autodestructiva, confusión, por supuesto. Y es completamente legítimo, pues no es tan fácil la movilidad tal y como han montado el mundo, y como alternativa, el cine, así como en los viajes, te abre el camino a madurar y a perder prejuicios, a conocer de cerca al otro, a demostrarte que no somos tan distintos y que en el fondo tenemos preocupaciones y deseos más parecidos de lo que a primera vez parece.

Si no viajas de verdad, quizás sólo vives viajes y vidas de otros, pero no la experiencia directa, con todo lo que eso conlleva. Como Platón en su caverna: viajar con el cine se parecería al vivir de las sombras proyectadas en la pared, no la experiencia pura de la luz en si misma, el mundo de las ideas. Y la emoción dura lo que dura el film, o la lectura, quizás un tiempo más, pero se diluye y no te la llevas nada en la mochila de las experiencias, no te acompañará toda la vida, ni formará parte de tus recuerdos cuando seas una viejecita y se lo cuentes a tus nietos. Una verdadera lástima.

Tengo un amigo de siempre (a quien le apasiona el cine y viajar, y se alimenta de las dos cosas, creo que con la misma intensidad moviéndose alrededor del mundo -Pakistan, Afganistan, Irán, Irak, Isla de Pascua, India, EUA, Azerbadjan, Armenia, La Reunión, Uganda, Madagascar, Burundi, Ruanda, Groenlandia, Japón….por citar algunos- y con su portátil repleto de películas que devora apasionadamente allí donde vaya). Pues con él, tengo pendiente de hacer una entrevista (insisto y lo persigo, pero como cuesta!), porque es como un sabio en los dos campos, aunque no tan viejo y sin barba blanca. Trabaja intensamente 4 meses, y viaja los 8 restantes. Y eso lo hace desde los 19, con lo que hasta llegar a los 37 años de ahora son unos cuantos años, unos cuantos, muchos, viajes. Viva Willy Fog!

Pero él no ha sido mi espejo en este alto en el camino de hoy, sino conocer (viva el mundo=pañuelo) a otro trotamundos. Un encanto de chiquilla, con una fantástica sonrisa, que es un verdadero culo inquieto. Y realmente me apasiona leer su blog de viajes, curiosidades y amor por la vida. Cuanta alegría y optimismo, y buen rollo. Lleva años fuera de casa, viajando de forma completamente sencilla y mínima, buscando el contacto humano, real, su sitio en el contexto que visita, intentando integrarse al máximo y vivir como una más. Participante de costumbres, aprendiendo la lengua nativa, mezclándose con el nuevo mundo al que mira con delicadeza, calma y siempre con su amplia sonrisa. Ella es lo que yo entiendo por viajera, no una turista, y aunque en un sitio he leído (palabras de un ácido y muy a mi pesar instruido hombre de mundo) una dura crítica a algunos viajeros por incurrir a los Seven Travel o los 7 pecados capitales del traveller, considero realmente que hay diferencia real y palpable entre los viajeros y los turistas, que no se puede generalizar para nada, pues es realmente peligroso, y que la grandeza del viajero es como consigue sentir intensamente dentro de si un lugar, atarse a un sitio en el que sabe que podrá volver, dónde querrá regresar algún día, porque ya forma parte de él.

Pues nada, sin querer renunciar a mi amado cine como motor de viajes, como campo de sueños, sigo en mi alto en el camino, en mi reflexión, con la cámara dando vueltas a mi alrededor, con Le vent nous portera, de Noir Désir) sonando ahora…mientras me consuelo, de momento, pensando en lo que dice esa chiquilla, que un viaje de miles de km empieza con un pequeño paso……

Y hoy no hay peli, sólo banda sonora….

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Acerca de Lux Lisbon

Desde pequeña fui una hormiguita del coleccionar Fotogramas y películas. Recortar y clasificar por actores, actrices, directores...y grabar películas. Llegué a superar las 600 cintas de VHS con lo que, grabando dos películas por cinta sin cortes publicitarios, debí contar con un patrimonio de unos 1200 films, que ahora van llenándose de polvo en un rincón. Pero que cifra más alta me pareció esa! Y cuánto cine miré y remiré. Luego, con la edad, por fin salí de mi cascarón de cintas, archivadores y maratones cinéfilas a través de las que soñaba y viajaba a otras partes del mundo. Pero por fin, llegaba el momento de ver mundo, el mundo de verdad. Qué gozo y placer fue ver de primera mano aquello que me parecía tan conocido, tan familiar. Y te das cuenta que cuando creces, la vida da vueltas y tu en ella empiezas a vivir lo que antes sólo habías soñado, imaginado y vivido en la gran pantalla o en una pequeña tele de tubo. Empiezas a cruzar charcos, probar continentes, conocer los días y las noches de las grandes capitales, de las míticas rutas, de la Historia del mundo. Y sigues viendo cine, y sigues soñando con él. Y sigues viajando. Y siempre quieres más y más y más....Pero, por suerte, esto sólo acaba de empezar. Esto es sólo el principio de mi viaje......
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4 respuestas a Un alto en el camino

  1. Plácido dijo:

    amiga Muriel, efectivamente se te nota alicaída, viajar, viajar, viajar, maravilloso sueño insaciable que es necesario relativizar, para que no nos fagocite y vuelva aparentemente inútil nuestro día a día. Los libros, claro no todos, son viajes per se, complementarios y diferentes al hecho físico del viaje, por mucho que vayas a Tanger nunca encontrarás las calles de Juanita (“la vida perra de Juanita Narboni” A. Vazquez ), el Glasgow de Trainspoting es inalcanzable para un viajero ocasional, y el alma del “Viejo y el mar” no se encuentra fácilmente, o el “Estambul ” de Orhan Pamuk, y que decir del Dublín de J.Joyce… la literatura bien elegida prepara tu alma para aprovechar el viaje hasta el infinito, y nunca para sustituirlo, es un disfrute distinto pero igualmente gustoso.
    Viajar a mil y un lugar, con los años he ido evolucionando esta obsesión de juventud de ir a todas partes, la he ido cambiando por repetir la visita a lugares en los que me puedo involucrar en la vida de la comunidad, padecí un enamoramiento enfermizo hacia muchos destinos que me llamaban a repetir viaje ( aunque a casi ninguno volví, fueron amores de un verano , pero siguen en mí), por lo que ahora renuncio al mundo y creo mi propio mundo allá a donde vuelvo de continuo .
    Al final concluyes que la vida es un viaje lleno de matices, gestos, amaneceres y caricias del viento, y que mientras sueñas en ese próximo destino lejano , en las puertas de tu casa puedes sentir la misma emoción de descubrir un lugar desconocido y pisado por primera vez. Además vivimos en uno de los paises más hermosos de la tierra, por su diversidad de paisajes, gentes, lenguas, historias… disfrutémoslo.

    El pasado fin de semana volví al cine, no iba desde Midnight in Paris, y por partida doble , la francesa “Y si nos vamos a vivir juntos ” me emocionó, adoro el cine francés sobretodo desde Las invasiones barbaras, con que inteligencia trata un tema tan complicado, y los últimos 50 segundos para no moverse de la butaca.
    Luego vi Señor Lazhar, muy buena para cinéfilos pero que no llegué a cogerle el punto en ningún momento, me pereció una historia que apesar de sus trsfondos dramáticos no m sedujo, ni yo conecté con el actor principal ni con la historia.
    un abrazo

  2. Lux Lisbon dijo:

    Me han encantado tus palabras Placido. Toda la razón…a veces irremediablemente te comparas con lo que otros pueden hacer y piensas que te gustaría poder ser como ellos…..y te cuesta relativizar intentando exprimir experiencias como sea, y te da la flojera preguntándote si no sustituyes esta realidad mágica por los libros y películas en lugar de viajar. Pero aciertas una vez más en eso….Khaled Hosseini me ha dado unas visiones, unos “viajes”, de Afganistan, una posibilidad que no tiene porque ser alternativa a viajar allí, sinó complementaria o como dices tu preparatoria o simplemente inspiratoria…..no podemos comparar ni los viajes fìsicos ni los cinematográficos, ni los literarios, porque tienen caminos, funciones, sentidos distintos….toda la razón….
    Me ha encantado la idea sobre los enamoramientos enfermizos de verano, a pesar de que luego nunca vuelves…y no pasa nada….cuando vuelves de tus mejors viajes, pensando que nunca volverás a ser el de antes porque aquello era lo único grande….y se fue diluyendo, y no pasó nada…seguimos viviendo….y vibrando tanto en el día a día como
    Inchallah cuando pierdo la perspectiva mirandome a los espejos de estos viajeros puedieras recordame el camino….me gusta que me hagas poner los pies al suelo, y relativizar, que gran concepto, cuando viene este transtorno pasajero…..
    No he visto “Y si nos vamos a vivir juntos”…la tengo pendiente junto con Un amour de jeunesse,,,,,me encantaron Las invasiones barbaras…..y la tendria que haver introducidor en mi post sobre Montreal…. aix….Conozco a bastantes que no entraron en Profesor Lazhar ….
    un abrazo

  3. XAVIER dijo:

    Me han gustado mucho estas reflexiones. Voy a estar unos días en Formentera, de relax, a la vuelta te cuento. Xavier.

    • Lux Lisbon dijo:

      Ayyy, disfruta del relax Xavier…porque ahora moverse por ahí es lo mejor, hay poca gente y seguro que estará preciosa la isla…pura magia…
      Bon viatge i fins la tornada!

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