La Marsella de Guédiguian

Hace ya muchos años vi una película que me llegó muy adentro. Yo en aquel momento era una adolescente y puede que un poco impresionable, pero me quedé encandilada, impresionada, por Marius et Jeannette (Robert Guédiguian, 1997) una segunda oportunidad al amor en la madurez y en pleno barrio obrero de Marsella con un acompañamiento de entreñables personajes, viejos comunistas perdidos, supervivientes de la resistencia en la época nazi, y jóvenes filósofos obreros, que muchos adoraríamos tener de vecinos.

La Marsella de Guédiguian está banyada por el sol, un sol reluciente en un verano caluroso de noches a la fresca en el barrio obrero de l’Estaque. Con unos personajes de pasados traumáticos, de vidas difíciles, muy propias de un cine militante (como Ken Loach y el realismo social británico, hay Guédiguian y el realismo social francés, compartido a medias con Tavernier), aunque a diferencia vaya huyendo del dramatismo y determinismo que subyace en muchos de los films que retratan a periferias, extrarradios y barrios pobres y míseros.

De este film, como también en parte de La ciudad está tranquila (2000), aunque sea bastante menos luminoso y positivo, me gusta la “posibilidad”. De ser feliz, de reírse, de cambiar, de segundas oportunidades. Hay alegría a pesar del entorno y del puteo constante. Pues no sólo hay pobreza, marginación, paro, drogas, o violencia (que como es bien sabido, es la realidad existente en cualquier ciudad). La gente vive y revive en sus pequeñas alegrías, trabaja, es solidario, ayuda y es ayudado. Y ya sé que muchas críticas precisamente detestan lo que consideran una posible falta de irrealidad, pero la magia existe en las posibilidades de romper con eso, o vivir al margen de la brutalidad que te rodea. Porque si no es así, ¿qué carajo estamos haciendo quiénes luchamos por un mundo mejor ? . Estoy segura que esta especie de cuento no se parece en nada a la realidad que este barrio marsellés puede ofrecer ahora mismo. Seguro que sus veranos son más densos, menos inocentes y más crueles. Pero  la esperanza, el optimismo y positivismo son necesarios en la medida que los necesitamos para avanzar; nos da fuerza para luchar contra las adversidades.

En definitiva, después del discursillo, y volviendo al film. Lo adoro por cómo me sentí. Me gusta como sonreí y me emocioné con la sencillez de lo que Guédiguian me mostró.  Y precisamente he vuelto la cabeza atrás con esta película, pasados ya tantos años, porque Guédiguian estrena nuevo film: Las nieves del Kilimanjaro (no me he equivocado, a pesar de que Gregory Peck protagonizó un film con el mismo título en 1952 basado en un relato de Hemingway) que no quiero perderme. Porque otra vez vuelve a l’Estaque marsellesa, y me gustará descubrir que sabor tiene esta Marsella “guediguiana” de hoy. Estáis todos invitados.

 Recomendación: entrevista a Robert Guédiguian

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Acerca de Lux Lisbon

Desde pequeña fui una hormiguita del coleccionar Fotogramas y películas. Recortar y clasificar por actores, actrices, directores...y grabar películas. Llegué a superar las 600 cintas de VHS con lo que, grabando dos películas por cinta sin cortes publicitarios, debí contar con un patrimonio de unos 1200 films, que ahora van llenándose de polvo en un rincón. Pero que cifra más alta me pareció esa! Y cuánto cine miré y remiré. Luego, con la edad, por fin salí de mi cascarón de cintas, archivadores y maratones cinéfilas a través de las que soñaba y viajaba a otras partes del mundo. Pero por fin, llegaba el momento de ver mundo, el mundo de verdad. Qué gozo y placer fue ver de primera mano aquello que me parecía tan conocido, tan familiar. Y te das cuenta que cuando creces, la vida da vueltas y tu en ella empiezas a vivir lo que antes sólo habías soñado, imaginado y vivido en la gran pantalla o en una pequeña tele de tubo. Empiezas a cruzar charcos, probar continentes, conocer los días y las noches de las grandes capitales, de las míticas rutas, de la Historia del mundo. Y sigues viendo cine, y sigues soñando con él. Y sigues viajando. Y siempre quieres más y más y más....Pero, por suerte, esto sólo acaba de empezar. Esto es sólo el principio de mi viaje......
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2 respuestas a La Marsella de Guédiguian

  1. bbecares dijo:

    Todas las películas que recomiendas tienen muy buena pinta. Yo de cine soy una auténtica inculta. Un día tomaré este blog como referencia e iré viendo una a una… xq sí que disfruto viendo las películas, sólo que me da preza ponerme con ellas!

  2. Lux Lisbon dijo:

    Las Nieves del Kilimanjaro no la he visto todavía, pero pienso ir….Marius et Jeannette me emocionó, me acuerdo de ella muchisimo y hace mucho que la vi (como 15 años!!!)…tambien te recomiendo “Hoy empieza todo” de Bernard Tavernier…..no te preocupes, no tengo tiempo de verlo todo y se me escapan muchos más films de los que me gustarian, por pereza, porque no me enganchan, por hacer otras cosas….pero tambien se tiene que vivir, no?

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