La turista accidental, año cero

Ella Habiba Shohat decía “El cine podría trazar un mapa del mundo, como el cartógrafo; podría explicar historias y acontecimientos históricos, como el historiógrafo; podría “excavar” en el pasado de civilizaciones lejanas, como el arqueólogo; y podría narrar las costumbres y hábitos de gentes como el etnógrafo”.

Este es el punto de partida. De aquí nace el cine como medio para transportarnos a través del mundo, de hacernos conocer vidas, pueblos, culturas, paisajes. Viajar con el cine a través de todo el planeta, empaparnos de la esencia de los sitios que no hemos ni pisado, y tan diferentes entre ellos, tan variopintos, incluso contrapuestos, antagónicos y paradojales.

Puede ser Nueva York, Hong-Kong, Kandahar, un poblado senegalés, o perdidos en medio de la selva amazónica. Pues como la literatura lo ha sido desde sus orígenes, el cine puede ser, y es, entre muchas otras cosas, una ventana abierta a este mundo.

A lo mejor no hemos viajado a la ciudad de los rascacielos, pero la conocemos palmo a palmo, incluso hemos subido en el Empire State. Tampoco a la Roma de postguerra, pero Fellini nos ha dejado pasear por ella, y nos hemos bañado con él en la Fontana de Trevi.

En el cine, a veces los parajes son los protagonistas, a veces los ambientes afectan a los personajes, determinan su manera de comportarse, desarrollarse….e incluso a veces, el viaje se convierte en el centro temático de decenas de films. El viaje, como vehículo, como camino de descubrimiento, de cambio, de transformación vital.

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Acerca de Lux Lisbon

Desde pequeña fui una hormiguita del coleccionar Fotogramas y películas. Recortar y clasificar por actores, actrices, directores...y grabar películas. Llegué a superar las 600 cintas de VHS con lo que, grabando dos películas por cinta sin cortes publicitarios, debí contar con un patrimonio de unos 1200 films, que ahora van llenándose de polvo en un rincón. Pero que cifra más alta me pareció esa! Y cuánto cine miré y remiré. Luego, con la edad, por fin salí de mi cascarón de cintas, archivadores y maratones cinéfilas a través de las que soñaba y viajaba a otras partes del mundo. Pero por fin, llegaba el momento de ver mundo, el mundo de verdad. Qué gozo y placer fue ver de primera mano aquello que me parecía tan conocido, tan familiar. Y te das cuenta que cuando creces, la vida da vueltas y tu en ella empiezas a vivir lo que antes sólo habías soñado, imaginado y vivido en la gran pantalla o en una pequeña tele de tubo. Empiezas a cruzar charcos, probar continentes, conocer los días y las noches de las grandes capitales, de las míticas rutas, de la Historia del mundo. Y sigues viendo cine, y sigues soñando con él. Y sigues viajando. Y siempre quieres más y más y más....Pero, por suerte, esto sólo acaba de empezar. Esto es sólo el principio de mi viaje......
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2 respuestas a La turista accidental, año cero

  1. australs1 dijo:

    Excelente fotografia para el inicio de tu viaje …. un saludo.

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